Las Cuevas de Altamira

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¿Quién descubrió las cuevas de Altamira?

 

La cueva de Altamira se descubrió casualmente por un campesino llamado Modesto Cubillas, pero quien descubre su arte al adentrarse en la gruta años más tarde es Marcelino Sanz de Sautuola, quien fuera un erudito de la época.

Como curiosidad añadir que la entrada a la cueva estaba llena de elementos o instrumentos de era paleolítica.

Pablo Picasso fue uno de sus primeros visitantes ilustres.

Entró en aquella caverna encorvado, iluminando con un candil la húmeda roca y aquellos maravillosos grados.

Contempló en silencio y durante largos minutos, los bisontes  policromados, los ciervos estilizados y los dibujos de humanos febriles de movimiento.

Estaba dentro de la Capilla Sixtina del arte rupestre de las cuevas de Altamira. “No hemos inventado nada” dijo el inmortal artista malagueño ante la vista que se abría ante sus ojos.

 

¿Donde están las cuevas de Altamira?

 

Altamira se encuentra en el municipio de Santillana del Mar, al oeste de la ciudad de Santander y aproximadamente a 30 kilómetros de la misma.

 

Está situada en el punto más alto de una colina Cantábrica, desde donde se puede contemplar el paisaje montañoso de la Cordillera y las suaves colinas del litoral.

 

La cueva de Altamira fue pintada hace unos 3000 años. Aquellos hombres cromañones como nosotros, estaban escribiendo, cuando trazaron aquellas figuras, uno de los últimos capítulos de la historia de hombre antes de la aparición de las civilizaciones.

 

Perteneciera a la llamada cultura Solutrense quién es según los últimos estudios genéticos, cruzaron el Atlántico hace unos 18000 años.

 

Llegaron a América, incluso es posible que fueran los primeros, o al menos los primeros que lo hicieron desde Europa.

Lo que nadie puede negarles -y pese a ello, este extremo procura ser obviado por quienes escriben los libros de texto- es que en sus genes conservaron la prueba y de que la verdad oficial de la llegada del hombre a América hace 11000 años, procedente de Asia a través del estrecho de Bering no es cierto del todo.

Aquellos hombres salieron de las cuevas e identificaron sus primeras construcciones miles de años después. Y esa cueva Cántabra, la de Altamira, quedó oculta por la maleza entre riscos y montañas.

Quedó así hasta que de forma natural y causal Marcelino de Sautola  descubrió las pinturas en el año 1868 cerca de Santillana Del mar.

 

Las pinturas rupestres de la cueva de Altamira

 

Junto a las pinturas rupestres de lascaux en francia, las de las cuevas de Altamira son las obras de arte prehistórico más importante, ricas y bellas en Europa.

 

Bisonte cuevas Altamira

Bisonte de Altamira

 

Siempre se ha pensado que las pinturas rupestres fueron algo así como menú de caza;

 

Grabados pintados con esmero por artistas sacerdotes que de ese modo solicitaban a fuerzas superiores ayuda para que los cazadores trajeran bisontes como premio a sus jornadas de caza.

Sin embargo las pinturas rupestres son mucho más que representaciones mágicas de los primitivos “chamanes”.

 

Quizá significan muchas más cosas. Sí, quizá son menús de caza. pero a la vez son libros de historia; son también la representación del mundo interior y el mundo superior de nuestros ancestros

Son también un mensaje en el tiempo, el medio más imperecedero  que tuvieron aquellos “cavernícolas” para reflejar los saberes a los que los hombres de aquella época accedieron bien por días naturales o bien por otros medios artificiales para alcanzar estados alterados de conciencia, gracias a los cuales desde muchísimo tiempo atrás, los chamanes lograba de entrar en contacto con el reino de los espíritus, la morada de los dioses el universo oculto de los seres del más allá.

 

Pinturas Altamira

 

Uno de los últimos descubrimientos sobre las pinturas de Altamira es realmente sorprendente.

Lo ha efectuado la investigadora Francisca Martín Cano. Según ella los bisontes de la cueva de Altamira reflejan, en su disposición cómo era el cielo un 14 de febrero de hace 13000 años.

Una fecha en la que curiosamente comenzaba el periodo de lluvias en aquella región. Y no es la única de las posiciones astronómicas reflejadas por aquellos hombres grabados.

Ahora a aquellos artistas prehistóricos hemos de sentirlos como inmejorables astrónomos en cuyas cuevas dejaban constancia de las “cartas celestes” que guiaban su vida.

Sin duda, las pinturas de Altamira reflejan conocimientos elevados por parte de unos hombres a los que imaginábamos como cavernícolas.

 

Cazadores ciervos altamira

 

Unos hombres que ahora se nos representan como excelentes observadores del cielo y de los ciclos de la tierra, unos hombres que en definitiva, vivían en permanente conexión con la naturaleza, bien sea tanto la visible como la invisible pues son muchas las pinturas rupestres que presentan objetos y símbolos que aún siguen sin ser interpretados, ¡pero eso ya es otra historia!

 

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